23 septiembre, 2011

Poquita más nostalgia

Algo muy raro que yo pensaba que con el pasar de los años iba a dejar de extrañar Mexico o Juárez pero no, sin que yo me lo proponga todas las noches sueño que estoy en Juárez, me sueño por las avenidas, en los restaurantes, por ejemplo me sueño en las mejores flautas del mundo “Los Canarios” que están en la avenida Lòpez Mateos. Sueño a mi casa, o mejor dicho la casa de mis papás también.


Ahora que fuí a Juárez todo se me hizo tan cambiado, se me hizo que la ciudad tenía sobre sí un espíritu de tristeza y derrota. Un día entramos mi mama y yo a una burrería y cuando entramos todos se nos quedaron viendo como asustados, y no porque nosotras fuéramos peligrosas, sino como que cualquier persona que entrara al establecimiento era inmediatamente inspeccionada ocularmente para ver si era peligrosa o no. Una vez que los pocos comensales vieron que éramos unas clientas normales, volvieron a seguir comiendo sus burritos, pero todos se veían tan tristes, como atrapados en una ciudad y una vida que no escogieron vivir.

Como que a Juárez le hace falta un líder o revolucionario que diga: “Echenle ganas! El cambio empieza por tí mismo! Educa a tus hijos con buenos valores morales, y enseña con el ejemplo! Van a ver que México se va a componer, no hay mal que dure 100 años!”

También me dí cuenta que no tiene caso que me ponga nostálgica con mi vida pro-noruega, porque la vida que yo vivía cuando estaba en Juárez ya no existe. Mis compañeras de escuela se han casado, tenido sus hijos, muchas otras se han cambiado de ciudad o trabajan y tienen sus vidas hechas, aunque yo volviera a Juárez pues no sería lo mismo otra vez.

Extraño a mis familiares y amigos. A pesar de tantos años aquí todavia no consigo ni UN SOLO amigo noruego/ noruega. Tengo muchos conocidos, y cuando voy al centro me encuentro a todo mundo: vecinos, compañeros de trabajo, amigos de mis suegros, gente de la iglesia, gente de los entrenamientos, pero aun nadie me ha invitado a su casa para hacer algo o a alguna fiesta. Los fines de semana no salgo porque no tengo quién me cuide a mi niña, así que generalmente los sábados en la noche es cuando me siento triste y sola. Entre semana es todo tan acarreado que nomás cuando sueño es cuando pienso en México y mis amigos y mi familia que dejé atrás. Yo pensaba que con el tiempo todo iba a cambiar pero no es así. Las oleadas de tristeza vienen y se van cada cierto tiempo. Aunque voy a reconocer que vienen mas esporádicamente ahora que hace 5 años, pero pues aún vienen a darme lata.

Lo que me hace a veces sentirme enojada con México y su gobierno porque no tiene oportunidades para todos, porque esa falta de oportunidades me obligó a venirme a otros lados a buscármelas. No pedía mucho, solo un trabajo honrado y decente que cubriera mis necesidades holgadamente, como casi todo mundo en los países primermundistas tienen. Porqué México no puede llegar a ese punto? Tiene riquezas, tiene gente joven e inteligente. Aquí en Europa están batallando porque hay mucho viejito y allá en México están los chavitos sin trabajo ni escuela ni oportunidades, puro diamante bruto! Imaginense que todos se aprendieran un oficio y obtuvieran un prestamo para empezar su business, o un trabajo!

Pero eso creo que no pasará en mi lifetime, aunque espero con todo mi corazón poder regresar un día.

6 Comentarios:

Blogger asenetita dijo...

Entiendo muy bien ese sentimiento sra. Samsonsen y al igual que usted yo tampoco cuento a pesar del tiempo aquí ni un amigo nativo,sera acaso mi personalidad la que no ayuda mucho al respecto...?
Yo también suenho con mi gente y mi ciudad, pero ese tiempo quedó atrás y mi gente también ha cambiado y cuando voy a mi tierra me siento fuera de lugar...aquí todavía no me completo a adaptar y bueno es un poco raro, pero soy muy afortunada, tengo salud, dos hijas sanas y hermosas y a mi esposo. Creo que hay que ver el vaso medio lleno y ser agradecidos con lo que tenemos, y supongo que si nadie nos invita a sus casas... quizá sea la hora (por lo menos puedo hablar de mi caso) de invitar gente a la mia .
Muy cierto eso de que México tiene madera de grandeza, si nuestra mentalidad fuera otra, yo creo fervientemente que las cosas serían totalmente diferentes, retomar nuestros valores, ser honestos, tener líderes honestos y que trabajen por el bienestar de todos y no de unos pocos. Gozamos de tantos recuersos y no sólo materiales sino también humanos... creo que lo que nos perjudica es nuestra idiosincracia, e ignorancia y también la apatía.
México creo en tí (se acuerda de esa poesía)
Saludos y a sacudirse la nostalgía, le mando mis mejores vibras :o)

4:30 PM  
Blogger Prosperidad dijo...

No eres la unica , yo viviendo en Tijuana en el mismo pais estoy igual que tu ..aqui vive la familia de mi esposo pero no hay un lazo de mi parte para tener confianza y soltarles a mi hija nomas porque si... amigas ni una apenas despeus de 7 años llego una vecina a la privada donde vivo y nos empezamos a llevar muy bien....yo soy de Chihuahuaa y añoro derepente aquello que vivia pero poniendo los pies en latierra no queda absolutamente nada..es mas ni mi madre que ya fallecio que era lo que me motivaba a ir ..asi que me tengo y ya me sientoun poco cachanilla.. mi hija nacio en Tijuana, ade aqui es marido , aqui vivo, tengo casa , y la ciudad me ha tratado de maravilla asi que no debo de ser injusta y debo de aprender a disfrutar del lugardonde vivo y es lo que empezado hacer...

9:03 PM  
Blogger Lula dijo...

HOla, comparto contigo lo que percibes, durante años percibí mi vida así como la describes, viviendo de un trabajo justo, de hecho durante años me la pasé buscando uno. Este año, muchas lágrimas me han hecho sacar el corage y pensar que sí se puede salir adelante desde uno mismo, hoy por por creo que sí se puede, que pese a la adversidad siempre existirá algo por hacer y hacerlo bien. No importa que me paguen poquititito por dar clases. Pero sé que a esos 17 o 50 alumnos que tengo les puedo inyectar un poquito de "actitud" para la vida, que nuestro país es inmensamente rico y que necesita de gente honesta y con iniciativa para salir adelante.

Me alegra leerte Sra. Samsonsen, ojalá un día te conozca en persona.

Saludos

2:02 AM  
Anonymous Anónimo dijo...

Qué coincidente es todo. Creí que nunca me iba a tocar alguien de Juárez que anduviera por allá, y mírame que ya te encontré. Qué suerte, un pesimismo mío que se desvanece. Y ahora que me leo, me doy cuenta de que me refiero a mí misma como si fuera nacida en Juárez y no lo soy, pero como si lo fuera. Vivir aquí para mí ha sido una experiencia agridulce y llena de un no-sé-qué nostálgico, mágico diría yo y eso que —hago saber— a mí no me tocó vivir el Juárez que a ti.

Cuando yo vine a parar acá, Juárez ya estaba en vías de perderse. A mi generación le tocó el último destello del Juárez bello que tú describes y por ese destello, me he desvivido en estas tierras. Por la necedad de hacerlo resurgir. Pero me temo mucho que ya está imposible continuar acá. A veces, me siento como una loca tratando de infundirle ánimos a la gente. Hay una ira ahogada difícil de tragar que uno ya no tiene cabeza para idearse algún remedio.

México es un lugar precioso, privilegiado. Acá lo malo es algo muy circunstancial; como la circunstancia de que las mentes más pérfidas y ociosas lideran directo al abismo a las nuevas generaciones en pro de sus intereses. Qué pena.

9:17 AM  
Anonymous Anónimo dijo...

Animo señora Samsonsen, ya ha recorrido una parte del camino, siga adelante, me encanta como escribe

10:04 PM  
Anonymous Anónimo dijo...

Animo señora Samsonsen, ya ha recorrido una parte del camino, siga adelante, me encanta como escribe

10:04 PM  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal